
Aroa Moreno Durán
La última novela de Aroa es una obra conmovedora y necesaria que bucea en uno de los episodios más oscuros y silenciosos del final de franquismo: los últimos fusilamiento del régimen en septiembre de 1975.
La autora, conocida por su profunda inmersión en la memoria histórica, utiliza la ficción para rescatar la historia de los cinco jóvenes ejecutados, centrándose especialmente en Daniel (Xose Humberto Baena), cuyo cuerpo fue trasladado a su Galicia natal, dando nombre al libro.
El punto de partida de la novela es personal: la propia Aora Moreno descubre, casi por casualidad, la existencia del Talud en Hoyo del Manzanares (cerca de su casa) donde se llevaron a cabo estas ejecuciones. Este hallazgo la impulsa a investigar y a tejer una narrativa que es a la vez crónica periodística e indagación personal sobre el olvido y la herencia histórica.
La novela se adentra en las circunstancias que rodearon la detención, tortura y el juicio militar sumario, sin garantía legales, que condenó a muerte a estos militantes del FRAP y de ETA. La autora reconstruye la atmósfera de aquel septiembre de 1975, cuando un dictador moribundo (Franco) quiso proyectar una imagen de firmeza brutal hasta su último aliento, ignorando incluso las peticiones internacionales de clemencia.
Moreno Durán se consolida con esta obra como una escritora que enfrenta el pasado reciente de España, con valentía literaria y coraje moral. Su prosa es descrita como hermosa, aguda y delicada; capaz de construir un relato conmovedor a partir del horror.
La novela atraviesa la historia y los hechos. Lles pone de nuevo consciencia, carne, emoción y mirada. Convirtiendo la memoria en una ficción cimentada en una exhaustiva investigación.
La obra se erige como una vacuna contra el olvido impuesto por la «ley del silencio» que imperó en lugares como Hoyo de Manzanares y, en general, en el relato de la Transición, iluminando un suceso que quedó sepultado en las crónicas.
Mañana matarán a Daniel es una novela breve, pero de una intensidad desbordante, que obliga al lector a reflexionar sobre cómo se construye la historia, el peso de la herencia y la importancia de no renunciar al derecho a la memoria.
Firmado: Bruno Serra


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